La deforestación es un factor clave del cambio climático y la pérdida de biodiversidad a nivel mundial, y gran parte de ella está relacionada con la producción de ciertos productos agrícolas destinados a los mercados globales. Como uno de los principales consumidores de estos productos, la UE tiene como objetivo minimizar la deforestación y la degradación de la tierra derivadas de las cadenas de suministro agrícolas globales. Con la entrada en vigor del Reglamento de la UE sobre la deforestación, los importadores de productos agrícolas clave a la UE deben demostrar que estos no han provocado deforestación. El reglamento tiene implicaciones para todos los actores de la cadena de suministro de los productos básicos en cuestión. Para cumplir con los requisitos de legalidad, sostenibilidad y trazabilidad, el proyecto apoya a los actores de la cadena de suministro en cuatro países de América Latina a fin de mejorar sus entornos normativos y de gobernanza, fortalecer sus capacidades para utilizar enfoques innovadores de monitoreo y trazabilidad, movilizar recursos financieros y compartir experiencias y conocimientos a nivel regional y global.