Una institución financiera que decide dónde invertir, cómo gestionar sus riesgos o qué información divulgar también está tomando decisiones sobre el futuro. Sin embargo, para que las consideraciones climáticas formen parte de esas decisiones, los actores financieros necesitan más que estándares internacionales: requieren evidencia, conocimiento, herramientas y espacios para aprender unos de otros.
Este fue el punto de partida de la Iniciativa de Divulgación de Activos Climáticos de América Latina (LACADI), que entre febrero de 2022 y junio de 2026 trabajó en Colombia, México y Perú para fortalecer capacidades, generar evidencia y acelerar la integración de los riesgos y oportunidades climáticos en el sistema financiero.
Uno de los primeros desafíos fue entender el estado del mercado. LACADI evaluó 115 instituciones financieras y emisores, construyendo una línea base regional que permitió comparar cómo los actores estaban divulgando y gestionando dichos aspectos. La iniciativa también desarrolló clasificaciones regionales, estudios técnicos, casos de estudio, documentos de política (policy briefs) y análisis legales y regulatorios para transformar esta evidencia en acción.
No obstante, la evidencia solo adquiere valor cuando llega a quienes toman decisiones. A través de procesos de formación, asistencia técnica y espacios de intercambio, 170 profesionales fortalecieron sus conocimientos mediante el curso regional de escenarios climáticos, mientras que 65 miembros de juntas directivas y líderes ejecutivos se sensibilizaron sobre gestión de riesgos y gobernanza climática. Además, seis organizaciones recibieron acompañamiento intensivo y 68 recomendaciones técnicas personalizadas para alinear sus divulgaciones con la NIIF S2 (IFRS S2), el estándar internacional para transparentar cómo las variables climáticas afectan a las empresas y sus decisiones financieras.
La transformación también ocurrió a través de la conexión. LACADI articuló a 318 organizaciones de los sectores financiero, público y de la sociedad civil en los tres países, generando espacios para que reguladores, inversionistas, bancos, aseguradoras, gremios y entidades gubernamentales aprendieran entre sí. Los encuentros regionales y bilaterales permitieron poner en diálogo a actores que operan bajo distintos marcos regulatorios, pero tienen un desafío común.
Este enfoque regional resultó fundamental: las finanzas climáticas no evolucionan de manera aislada dentro de las fronteras nacionales, como tampoco lo hacen los aprendizajes necesarios para fortalecerlas. Al crear espacios de intercambio entre pares, LACADI conectó experiencias que continuarán guiando las decisiones financieras más allá del cierre de la iniciativa.
Por ello, la contribución de LACADI no se mide únicamente por el número de instituciones evaluadas, personas formadas o productos técnicos desarrollados. Su verdadero legado reside en las capacidades instaladas, las conversaciones abiertas y las redes construidas para seguir impulsando la acción climática en América Latina.
LACADI fue implementada por Transforma, Libélula y la Iniciativa Climática de México (ICM), contó con aliados estratégicos en Colombia, México y Perú, y recibió el apoyo de la Iniciativa Climática Internacional (IKI) del Gobierno Federal de Alemania.