De raíces a mareas promueve el diálogo y la articulación para la conservación y la adaptación climática en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina

Instituciones, organizaciones, academia, sector pesquero, emprendimientos y comunidades del archipiélago se reunieron en julio, en las mesas de trabajo territorial del proyecto De raíces a mareas: ecosistemas resilientes (DRM), realizadas en San Andrés y Providencia, para hacer seguimiento a sus avances, fortalecer la articulación de acciones construidas desde las necesidades del territorio y avanzar en la restauración de los ecosistemas marinos y costeros.

Estos espacios de diálogo, seguimiento y articulación contaron con una amplia participación de instituciones, organizaciones de base, academia, sector pesquero, emprendimientos y comunidades vinculadas a los procesos de conservación de la biodiversidad y adaptación al cambio climático en el archipiélago.

Estas jornadas permitieron revisar de manera participativa los avances del proyecto, identificar aspectos por ajustar y generar nuevas oportunidades de coordinación entre los actores del territorio. Además en los encuentros se ha reafirmado un horizonte común entre los diferentes actores: trabajar por la conservación de la biodiversidad, la adaptación al cambio climático y el fortalecimiento de capacidades en las comunidades. 

De Raíces a Mareas actualmente transita de la etapa de caracterización y diagnóstico hacia la implementación, con acciones de restauración de manglares en El Cove y Sound Bay, en Providencia, además de avances relacionados con pastos marinos y las estrategias de participación, incentivos y educación.

Entre los participantes se contó con representantes del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, CORALINA, el Gobierno Departamental, la Cámara de Comercio de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, el SENA Regional San Andrés, la academia, organizaciones de base, el sector pesquero, juntas de acción comunal, emprendimientos y miembros de la comunidad, entre otros actores.

fotografías de Arlete: Participantes de la Mesa Territorial de San Andrés

Adicionalmente, el espacio contó con el acompañamiento de Fondo Patrimonio Natural, INVEMAR y Forliance, organizaciones que hacen parte del consorcio encargado de la implementación del proyecto.

fotografías de Joseph Britton: Participantes de la Mesa Territorial de Providencia

Voces del territorio

Uno de los ejercicios más significativos de estos espacios fue el formato “Voces del Territorio”, a través del cual las comunidades compartieron experiencias, recomendaciones y conocimientos sobre los ecosistemas del archipiélago.

Más allá de recoger información, este ejercicio busca reconocer y visibilizar los saberes locales y la relación histórica de la comunidad raizal con su mar. Asimismo, permite conocer las percepciones de los habitantes frente al proyecto, quienes destacan los aportes que este empieza a generar en el territorio, especialmente en la recuperación ambiental y el fortalecimiento de la participación local.

Janet Vivas, jefe de la Línea de Prevención y Protección de Ecosistemas Marinos y Costeros del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (INVEMAR), destaca que De raíces a mareas: ecosistemas resilientes trabaja por consolidar un proceso de trabajo de largo plazo con las comunidades del archipiélago.

“En los próximos años avanzaremos en la formulación de planes de fortalecimiento, la restauración de manglares y la conservación de los pastos marinos, siempre de la mano de las comunidades y de los actores del territorio, porque su participación es fundamental para garantizar la sostenibilidad de estas acciones”, señaló Vivas.

Ecosistemas en el corazón del archipiélago

Las áreas priorizadas por el proyecto se concentran en ecosistemas vitales para el archipiélago. La principal muestra de manglar de Providencia se encuentra en el Parque Nacional Natural Old Providence McBean Lagoon, el bosque de manglar más extenso y mejor conservado del territorio dentro de la Reserva de Biosfera Seaflower. Por su parte, Manchineel Bay, Jones Point y Santa Catalina son algunas de las zonas identificadas para adelantar acciones de recuperación.

La importancia de estos bosques costeros quedó demostrada durante el paso del huracán Iota, cuando sus raíces actuaron como una barrera natural que ayudó a proteger la costa. A esta función se suman las praderas de pastos marinos, que sirven de criadero para peces y crustáceos, contribuyendo a mantener la calidad del agua y aportando a la regulación del clima.

Recuperar y conservar estos ecosistemas resulta especialmente estratégico en el Archipiélago, el cual es considerado uno de los territorios más vulnerables del país frente a los efectos del cambio climático.

Estrategias de sostenibilidad e impacto local

Las mesas territoriales también han permitido presentar las estrategias orientadas a promover y fortalecer oportunidades económicas sostenibles para las familias del archipiélago, en cadenas de valor como ecoturismo y aprovechamiento de residuos.

Estos espacios también contribuyen a consolidar la articulación con instituciones territoriales y académicas, así como la cooperación con aliados estratégicos, entre ellos la autoridad ambiental del Archipiélago.

El propósito de estas acciones es afianzar una gestión participativa en la que la comunidad sea protagonista en la protección del patrimonio natural del archipiélago y en el fortalecimiento de la resiliencia de sus ecosistemas frente a los desafíos ambientales. De esta manera, la conservación deja de ser un asunto exclusivamente técnico para convertirse en un proceso compartido, en el que se encuentran el conocimiento científico y el saber local.

Las Mesas Territoriales hacen parte de la estrategia de participación del proyecto De raíces a mareas: ecosistemas resilientes y promueven el diálogo permanente entre comunidades, instituciones y academia. Estos espacios buscan construir de manera conjunta acciones que contribuyan a la conservación de los ecosistemas marinos y costeros y al bienestar de las comunidades del Archipiélago.

De esta manera, el proyecto continúa fortaleciendo procesos en los que la ciencia, la cooperación interinstitucional y los saberes locales se articulan para aportar al cuidado de la biodiversidad y a la gestión sostenible de los ecosistemas del territorio.

En las siguientes etapas, el proyecto continuará avanzando en la implementación de acciones concretas y en el fortalecimiento de la articulación entre los diferentes actores del territorio. De esta manera, se busca que las comunidades, organizaciones e instituciones de la ventana Archipiélago consoliden su participación y liderazgo en los procesos de conservación y adaptación al cambio climático.

Acerca del proyecto

De raíces a mareas: ecosistemas resilientes busca que las comunidades e instituciones del Pacífico y el Caribe gestionen de manera adaptativa sus ecosistemas estratégicos, integrando instrumentos, nuevos conocimientos y oportunidades económicas para la protección del clima y la biodiversidad. Se implementa en tres territorios: Montes de María, a cargo del Fondo Patrimonio Natural; Chocó, a cargo del Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico (IIAP); y el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, a cargo de INVEMAR.

Este proyecto es financiado por la Iniciativa Climática Internacional (IKI) del Gobierno Federal de Alemania.